lunes, 7 de noviembre de 2011

Cuando tomar mate es una actividad de alto riesgo


Dulce, amargo, con cáscaras de naranja, con yerba saborizada, en mate de calabaza, de plata y hasta de vidrio o plástico.

La mayoría de los argentinos disfrutamos del mate solos o acompañados y sabemos que no se trata de una bebida sino más bien de una ceremonia.
Mucho se debe haber escrito acerca del mate y del poder que tiene para reunirnos, para hacernos hablar, pensar o simplemente disfrutar de algún paisaje.
Este domingo, como seguramente lo hacía la mitad del país, estaba tomando mate con una amiga mientras delineábamos nuestra hoja de ruta para las vacaciones. Al parecer, será el norte argentino y ya nos estábamos imaginando tomando mate al atardecer en algún pueblito alejado de Jujuy cuando me propuse cambiar el agua del termo.
Como ambas somo una mezcla perfecta de hippie-porteña no usé una pava cualquiera, como la que usaba mi abuela que tenía más golpes que una pelota de fútbol. En cambio, puse a calentar el agua en una de esas pavas hervidoras que se pusieron de moda en los últimos tiempos y que muchos adoptamos por las dudas de que no tengamos 8 minutos disponibles para calentar el agua en la hornalla.
En fin, al querer pasar el agua al termo, la tapa de la pava se abrió lo suficiente para que toda el agua hervida cayera sobre mi mano izquierda quemándola integrammente.
El resultado: una mano inmovilizada por un guante de box de gasa esterilizada que no me permite trabajar, salir a correr y ni siquiera cortar mi propia comida.
Obligada a estar en calma, al menos unos días.

2 comentarios:

  1. uhh qué desastre! Hace poco me pasó lo mismo en el laburo, por suerte fue 10 minutos después de calentar el agua y no estaba taan caliente.
    Espero que te mejores pronto, y que te duela lo menos posible.
    Aprovechá para descansar y hacer meditación.
    beso!

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