martes, 31 de enero de 2012

Decoración: Bienvenue

Cuando hace un año me mudé sola a este departamento de dos ambientes en Olivos no tenía más que mi cama, la heladera, libros y algunas cosas para la cocina. Si bien no cuento con mucho espacio (todo lo contrario) no me imaginaba cómo lo iba a llenar ni qué estilo quería darle.
Durante meses me dedique a mirar blogs, revistas, más blogs y sitios de decoración. Pero sobre todo me dediqué a conocer mis gustos. 
Decorar una casa no siempre es fácil y menos si el bolsillo es ajustado. Muchas veces nos gusta todo pero nada tiene que ver con nada. Elegir y encontrar un estilo, el personal es lo más interesante. 


De a poco fui encontrando mi identidad. Hay algo que me apasiona de este camino y es que nunca se acaba. Sigo en la búsqueda de piezas que sean únicas para mí. Mis viajes han aportado mucho a la casa y así conviven piezas de distintas culturas y puntos del mundo.



Creo que las casas son hogares cuando tienen detalles personales. No me gustan las revistas de decoración donde las casas parecen simplemente ser obra de un carísimo decorador.
En este sentido www.casachaucha.com.ar me parece lejos el mejor sitio de decoración de Argentina. No me canso de mirarlo y de ahí saqué miles de ideas.



Disfruto mi casa día a día y la considero un espacio para el juego. Puedo crear y mover las piezas como más me guste, expresarme... en fin, vivir.
Espero que les guste tanto como a mí.




sábado, 28 de enero de 2012

Sobre los abuelos

Mi ansiedad en los últimos días no fue descenso si no más bien todo lo contrario. Mis síntomas incluyen un nudo en el pecho antes de dormirme, ganas repentinas de llorar sin motivo aparente, poca tolerancia con el resto y creciente mal humor y sobre todo sueño...ganas de dormir mucho.
Por mis últimas sesiones con Rosa comencé a entender que la cosa venía por el lado de la familia (otra vez rastreando todas los aristas de mi vida hasta encontrar "algo", alguna falla).
Como a todo piscólogo a Rosa le encanta tocar el tema de la familia. Siempre, por más que intente esquivar el tema, terminamos hablando de esto. No por nada intento esquivarla, la verdad no me gusta hablar mucho del tema. Siento que en cada pregunta, en cada respuesta se busca un culpable. El culpable en depositar en mi persona un sinfín de trabas, manías, miedos, etc.
Mi familia tiene lo suyo, como todas. Y aún no logro entender hacia qué camino vamos buscando la falla de cada uno por separado o de todos en conjunto, como la familia que somos.
En fin, en mi lista mental de cosas pendientes figuraba "ir a visitar a mi abuela". Mi abuela paterna actualmente vive con mi tío, los dos solos. Hace mucho que no iba a la casa, siempre pasa mucho tiempo hasta que voy a su casa. Siempre me siento mal porque dejo pasar tanto tiempo, y aunque cada vez que voy me prometo volver pronto, siempre pasa mucho tiempo hasta que me decido a ir de nuevo.
Desde que mi abuelo falleció me cuesta entrar a esa casa. Siento que allí el tiempo se freno y que en cierta forma él está y a la vez no.
Siempre digo que llevo en mí un 70% de lo paterno y resto de lo materno. Y es que de chica prácticamente me crié en casa de mis abuelos paternos. Los viernes a la salida del colegio, mi abuelo me pasaba a buscar y me llevaba para su casa, y ahí me quedaba hasta el domingo a la noche.
Mismo durante el verano, en enero siempre íbamos con mis papás, hermanos y abuelos maternos a la playa en Pinamar. Pero febrero era de ellos. Todo el mes entero yo era para ellos. Con mis hermanos disfrutamos de mis abuelos y de su casa con patio hasta el cansancio, y a medida que cada uno iba creciendo se iba quedando cada vez menos. Al ser la menor me quedaba sola con ellos.
Mis abuelos fueron todo para mí, soy lo que soy gracias a ellos. Mi abuelo aportaba el arte, la diversión, la lectura y mi abuela la calidez, la cocina, la costura y los mimos.
De grande, y luego de la muerte de mi abuelo me cuesta horrores entrar a esa casa.
Hoy fui después de varios meses. Fui a la mañana a tomar mate con mi abuela, que cada vez está más chiquita.
Siempre hablamos de las mismas cosas, es como estar en "casa".
No puedo evitar sentirme culpable.
Recorro su cocina y veo que aún conserva las mismas cosas que tenía cuando yo era chica. El mismo mate, la misma tabla de planchar que yo usaba para jugar. Los mismos cubiertos, los mismos muebles. Todo se mantiene en el tiempo.
No puedo no pensar que distinto que vivimos. Que rápido hoy nos aburrimos de las cosas. Que papel tan importante juega "lo nuevo" en nuestra sociedad.
Mi propia vida va a una velocidad imparable. Muchos de nosotros vivimos dentro de esa rueda y mientras tanto miles de abuelos viven en otro tiempo.
¿Qué harán mientras nosotros trabajamos? ¿Qué pensarán un sábado a la tarde mientras nosotros tomamos sol en una playa? ¿Qué soñaran mientras nosotros nos emborrachamos en un bar hasta las 6 de la mañana?
Quiero agradecerle todo el amor que me dió y no se me ocurre otra forma mejor que acompañarla, lo cual no estoy haciendo.
Es esto lo que me tiene tan angustiada.
Le dí tanto tiempo de mi vida a personas que ni lo merecían y no se lo estoy dando a la persona que es como mi segunda mamá.
Necesito parar un poco y estar más cerca de mis seres queridos. El tiempo no va a parar por mí.

jueves, 19 de enero de 2012

Caleidoscopio




En casa tengo un caleidoscopio que guardo desde que era chica. Me gusta mirar a través de él un punto fijo y girar la lente suavemente hasta encontrar figuras y colores nuevos.

Este último tiempo aprendí que no siempre podemos tener el control de todo y que las cosas fluyen, a veces se nos escapan y quisiéramos que fueran diferentes. 
Después de la tormenta puedo ver que tal vez todo se trata de la óptica con la que elegimos ver los hechos.
A veces sí es tiempo. A veces sólo se trata de mover un poco la lente para un lado o para el otro y tal vez descubrimos algo que antes no habíamos visto, lo que creíamos terrible se vuelve pequeño y lo fantástico ya no brilla tanto.

miércoles, 11 de enero de 2012

Para el pochoclo: Pina 3D

"Dance, dance, otherwise we are lost" Pina Bausch


Pina 3D es un largometraje alemán sobre el aporte, enseñanza y gran influencia que la coreógrafa Pina Bausch, recientemente fallecida, le regaló a la danza y a quienes han trabajo con ella.
Cuenta con la participación del elenco del Tanztheater Wuppertal Pina Bausch (llamado así en su reconocimiento) y son ellos quienes la reviven en este documental y nos hacen llegar su pasión a través de sus coreografías.
Si bien amo la danza, no tengo el conocimiento para hablarles técnicamente.
Sólo puedo decir que no es simplemente una película sobre la danza. Es una película sobre la vida misma.
Provocó en mí emoción, risa, llanto, bronca, irritación, paz. Pasé por todas las sensaciones con las que cualquier humano puede encontrarse.
Muchas veces el usó del 3D me resulta innecesario. En esta ocasión creo que le suma humanidad. Los cuerpos y las telas flotan en la sala del cine y uno siente que vuela junto a los bailarines.
Al final no sólo me fui con unas ganas increíble de sacudirme al compás de la música, que por cierto es simplemente perfecta. También me fui con el corazón contento.
No la dan en muchos cines (yo sólo encontré uno por Belgrano) y seguramente pronto la saquen. Apúrense, no pueden dejar de verla.

Acá les dejo el trailer



En tiempos de paz...la ansiedad.


Hace un par de semanas que vengo sintiéndome ansiosa. Durante el día los síntomas casi no se notan. Sin embargo, al acostarme, antes de dormir repaso cada ámbito de me vida. Cada pendiente, cada actividad o situación que se me pueda estar “escapando”.
Reviso:
-          Trabajo: ok
-          ¿Pagué las cuentas de la casa? Ok.
-          ¿Mi familia está en orden? Se podría decir que sí.
-          ¿Amistades? Ok.
-          ¿Cerré la llave del gas? Ok.
Todo parece estar en su correcto orden y lugar. Todo parece estar en paz.
Sin embargo, sigo con esta ansiedad que no me permite leer un libro, mirar una película, estar en silencio sin que mi cabeza vaya a mil revoluciones.

Hace años que sueño con aviones. Aviones de todo tipo. Aviones que explotan por el aire, que sufren aterrizajes forzosos. A veces estoy arriba y otras veces soy espectadora.
Ya perdí la cuenta de las veces que tuve esta clase de sueños. Inclusive volando, soñé que me estrellaba.
Muchas veces me pregunté cual sería el motivo de este sueño tan recurrente y que además es causante de mi miedo cada vez más grande a volar.
Con Rosa lo venimos hablando hace un tiempo y hasta el momento sólo habíamos llegado a la conclusión que en mi cabeza, en mi mundo, cuando uno llega a lo alto inevitablemente cae al vacío.
Creo que este tiempo con Rosa realmente me sirvió porque la noche pasada comprendí mi ansiedad y también comprendí mis sueños con aviones.
En tiempos de paz, hay algo en mí que no puede creer que realmente todo este en calma. Mi cabeza busca, rastrea, verifica que todo realmente este bien, que no haya una falla que provoque luego un estallido. Como un piloto que al momento del despegue tiene que revisar desde su cabina de mando que todo el avión este funcionando correctamente. Que no haya desperfectos.
Así como cuando salgo de casa reviso miles de veces si no dejé nada enchufado, si cerré con las dos llaves la puerta, si cerré las ventanas, etc.  Mi inconciente busca la falla.
Con este nivel absoluto de control no se puede vivir, esta claro. Es por eso que a veces se me hace insostenible la vida.
¿Por qué le temo tanto a la falla? ¿Qué temo que estalle? ¿Por qué no puedo disfrutar de la paz? ¿Por qué me cuesta tanto “volar”?

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Para los sentidos: "El Hombre Vertiente"


Ya no es una novedad que los espectáculos de la gente de De La Guarda son inolvidables. Uno se va con la cabeza repleta de imágenes, sensaciones, sonidos y sentimientos. El fin del show es lo más parecido a despertarte de un sueño, de esos bien fantasiosos y muy vividos.
Desde que con mis amigas compramos las entradas para ver "El Hombre Vertiente"sentimos la ansiedad de ver de que se trataba.
Unas horas antes de llegar a la Sala Villa Villa, en el Centro Cultural Recoleta la alegría ya se siente, porque se sabe que se está yendo a una verdadera fiesta. Minutos antes de que el show comience, la adrenalina invade toda la sala que está prácticamente a oscuras. No se sabe para donde mirar, por donde van a salir los actores. Todo es posible y no hay una división actor/espectador. Todo es uno y todos somos participes.
Sin revelar demasiados detalles, "El Hombre Vertiente" no solo es una experiencia sensorial que uno no debería perderse. Es una historia, un mensaje acerca de una problemática actual.
En lo personal, me sentí como una niña en "El País de las Maravillas". 
Bailes bajo la lluvia, criaturas salvajes, desiertos y selvas de flores gigantes. Un mundo onírico y lúdico donde lo imposible es real.
¡No dejen de verlo! Yo ya estoy pensando en volver por más.