El viernes
pasado me puse a incursionar en el cine argentino, que en los últimos años produjo una grande cantidad de títulos de gran aporte artístico pero poco valorados en
general.
Me gustan
las películas intimistas, sin presupuestos millonarios, grandes escenografías o
efectos especiales, pero con buenos diálogos. Personajes “reales”, donde
podemos sentirnos reflejados en alguna situación de nuestras vidas.
“Tres deseos” es una película argentina de los directores Marcelo Trotta y Vivián
Imar, que nos muestra a un matrimonio (Antonio Birabent y Florencia Raggi) que
viajan a Colonia por un fin de semana para festejar el cumpleaños número 40 de
ella. Es el primer fin de semana que pasan solos en muchos años.
Distintas
escenas a lo largo de la película nos dejan ver la tensión que hay entre ellos
y la falta de deseo de pasar tiempo juntos. Así es como un paseo por la playa
termina en pelea o una cena en un restaurant en aburrimiento y rutina.
Durante una
caminata por la playa el personaje de Antonio Birabent se encuentra por
casualidad a una ex novia (Julieta Cardinali) y precisamente en este encuentro
la película plantea: “En un preciso momento el amor llega. ¿En qué preciso
momento el amor se va?”
Me pongo a
pensar en esta idea. Si el amor se va en un momento preciso, ¿podemos
detectarlo? ¿Reconocemos ese momento o nuestra mente prefiere pasarlo por alto
y seguir?
Como en la
película, a veces un viaje, una salida, una cena, una mañana, “un momento” nos
hace ver que ya no compartimos ciertas cosas con el otro. Nuestros deseos,
motivaciones van cambiando o simplemente ya no nos atrae lo que antes nos
atraía del otro.
Rutina,
aburrimiento, seriedad, frustraciones.
Hay
momentos donde te ves sentada enfrente de esa persona y simplemente no querés
estar ahí.
Momentos
donde sentís que “no estás siendo vos”.
Momentos
donde algo se rompe, la chispa desaparece.
Probablemente, el amor se va mientras vivimos una sucesión de distintos "momentos" y no simplemente de uno en particular.
Creo que el punto radica en poder asumir a tiempo que "el amor se fue" y seguir nuestro camino.
Lo bueno es
creer que siempre va a haber un momento para que el amor llegue nuevamente.

Excelente la reflexion que plasmaste! No estamos hechos bajo un conjunto de procedimientos sino que vivimos el dia a dia. Lo mas lindo de todo es creer, soñar, sentir, entender...vivir y dejar vivir. Siento en tus palabras que expresas deseos, situaciones, vivencias, en fin tu presente y todo está relacionado a tu destino...como diria eduardo galeano: "Hay quienes creen que el destino descansa en las rodillas de los dioses, pero la verdad es que trabaja, como un desafío candente, sobre las conciencias de los hombres."
ResponderEliminarMuchas gracias :) Creo que todos los que vivimos alguna vez el fin de una relación podemos sentirnos identificados con esta historia.
ResponderEliminarPrecisamente estoy leyendo "Las venas abiertas de América Latina" de Galeano; un libro que habla más bien de nuestra herencia pero en que cierta forma también toca nuestro destino.
Ah! no lo puse en post, pero la peli merece ser vista!